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martes, 30 de diciembre de 2025

EL EVANGELIO DE SAN LUCAS: RELATO DE LA INFANCIA.







EL EVANGELIO DE SAN LUCAS: RELATO DE LA INFANCIA. 






INTRODUCCIÓN AL BLOG






    VAYAMOS AL ENCUENTRO pretende ser un blog para reafirmarse en la aventura de la fe cristiana, sabiendo, como nos decía Benedicto XVI que “la fe cristiana es ante todo encuentro con Jesús, una persona que da a la vida un nuevo horizonte… " (3-10-2007).



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SEDUCIDOS POR EL CAMINO


 EL EVANGELIO DE SAN LUCAS: RELATO DE LA INFANCIA. 






              BENEDICTO XVI

 Jesús nació en una época determinable con precisión. Al inicio de la actividad pública de Jesús, Lucas ofrece una vez más una datación detallada y cuidadosa de aquel momento histórico: es el decimoquinto año del imperio de Tiberio César; son mencionados el gobernador romano de aquel año y los tetrarcas de Galilea, de la Iturea y de la Traconítide, como también de la Abilene y después los jefes de los sacerdotes (cfr. Lc 3,1 s).                                                  Jesús no nació y apareció en público en el impreciso “erase una vez” del mito. Él pertenece a un tiempo exactamente fechable y a un ambiente geográfico exactamente indicado: el universal y el concreto se tocan mutuamente. En Él, el Logos, la Razón creadora de todas las cosas, entró en el mundo. El Logos eterno se hizo hombre, y de esto es parte el contexto del lugar y del tiempo. La fe está ligada a esta realidad concreta, aunque después, en virtud de la Resurrección, el espacio temporal y geográfico es superado y el “preceder en Galilea” (Mt 28,7) de parte del Señor introduce en la amplitud abierta de la entera humanidad (cfr. Mt 28, 16ss).



I.-RELATO DE LA INFANCIA DE JESÚS      

     Los Evangelios nos son biografías ni vidas de Jesús. Son Catequesis de la comunidad cristiana a luz de la Resurrección.  

      En los primeros tiempos la enseñanza y la memoria de Jesús y su mensaje se transmitían en forma oral. 

     Al pasar los años y crecer las comunidades se fueron poniendo por escrito estos relatos, recuerdos y enseñanzas, que finalmente dieron origen a los cuatro evangelios que conocemos: Marcos, Mateo, Lucas y Juan.       Solo dos evangelistas nos presentan relatos de la infancia de Jesús. Mateo y Lucas elaboran al principio de sus escritos lo que se conoce como «Evangelios de la infancia».

Ambos relatos tienen semejanzas y diferencias.              

 • Mateo centra su relato en José; Lucas en María.   

  • Mateo compara a Jesús con Moisés; Lucas, con Samuel.   

   • Mateo trae muchas citas del A.T.; Lucas, muchas referencias.

II- EL EVANGELIO DE LA INFANCIA DE LUCAS.                         

 Los dos primeros capítulos del evangelio de Lucas son un prólogo teológico a su obra.

  De la misma manera que Mateo, pero recogiendo diferentes tradiciones, Lucas nos brinda una serie de relatos sobre la infancia de Jesús, con un claro trasfondo del Antiguo Testamento. 

 Si bien Lucas no cita las Escrituras de la misma manera que lo hace Mateo, su obra y especialmente estos relatos están impregnados de alusiones y referencias al Antiguo Testamento. 

Los cánticos que encontramos en los dos primeros capítulos (el Magnificat de María, el Benedictus de Zacarías) están compuestos sobre un entramado de textos del Antiguo Testamento.  

 

III.-EL RELATO DE LA INFANCIA: Lc 1-2

.PRÓLOGO (1,1-4)

 11Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, 2como nos los transmitieron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra, 3también yo he resuelto escribírtelos por su orden, ilustre Teófilo, después de investigarlo todo diligentemente desde el principio, 4para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido. 

.ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE JUAN EL BAUTISTA (1,5-25)

5En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel. 6Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. 7No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. 8Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, 9según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; 10la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. 11Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. 12Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. 13Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. 14Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. 15Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, 16y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. 17Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto». 18Zacarías replicó al ángel: «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada». 19Respondiendo el ángel, le dijo: «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. 20Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno». 21El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. 22Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. 23Al cumplirse los días de su servicio en el templo, volvió a casa. 24Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo: 25«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mí para quitar mi oprobio ante la gente». 

.ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE JESÚS (1,26-38)

26En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». 29Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. 30El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. 31Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». 34Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». 35El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. 36También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, 37porque para Dios nada hay imposible». 38María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró. 

.MARÍA VISITA A ISABEL (1,39-56)

39En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; 40entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo 42y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 43¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? 44Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. 45Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá». 46María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, 47se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; 48porque ha mirado la humildad de su esclava. | Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, 49porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: | su nombre es santo, 50y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. 51Él hace proezas con su brazo: | dispersa a los soberbios de corazón, 52derriba del trono a los poderosos | y enaltece a los humildes, 53a los hambrientos los colma de bienes | y a los ricos los despide vacíos. 54Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia 55—como lo había prometido a nuestros padres— | en favor de Abrahán y su descendencia por siempre». 56María se quedó con ella unos tres meses y volvió a su casa. 

.NACIMIENTO DE JUAN  (1,57-80)

57A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. 58Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. 59A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; 60pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan». 61Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así». 62Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. 63Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados. 64Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. 65Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. 66Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él. 67Entonces Zacarías, su padre, se llenó de Espíritu Santo y profetizó diciendo: 68«Bendito sea el Señor, Dios de Israel, | porque ha visitado y redimido a su pueblo, 69suscitándonos una fuerza de salvación | en la casa de David, su siervo, 70según lo había predicho desde antiguo | por boca de sus santos profetas. 71Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos | y de la mano de todos los que nos odian; 72realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, | recordando su santa alianza 73y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán para concedernos 74que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, | le sirvamos 75con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. 76Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, | porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, 77anunciando a su pueblo la salvación | por el perdón de sus pecados. 78Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, | nos visitará el sol que nace de lo alto, 79para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, | para guiar nuestros pasos por el camino de la paz». 80El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

.NACIMIENTO DE JESÚS  (2,1-8)

21Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. 2Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. 3Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. 4También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, 5para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. 6Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto 7y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada. 

.ANUNCIO A LOS PASTORES  (2,8-20)

8En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. 9De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. 10El ángel les dijo: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: 11hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. 12Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». 13De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: 14«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad». 15Y sucedió que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado». 16Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. 18Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. 19María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. 

.CIRCUNCISIÓN Y PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO (2, 21-40)

21Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. 22Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», 24y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones». 25Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. 26Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. 27Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, 28Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: 29«Ahora, Señor, según tu promesa, | puedes dejar a tu siervo irse en paz. 30Porque mis ojos han visto a tu Salvador, 31a quien has presentado ante todos los pueblos: 32luz para alumbrar a las naciones | y gloria de tu pueblo Israel». 33Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. 34Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción 35—y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones». 36Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, 37y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. 38Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. 39Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él. 

.JESÚS VISITA EL TEMPLO A LOS DOCE AÑOS (2, 41-51)

41Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. 42Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre 43y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. 44Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; 45al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. 46Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. 48Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». 49Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». 50Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. 51Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. 52Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.


IV.-ANOTACIONES PARA EL RELATO DE LA INFANCIA: Lc 1-2

A.-JUAN EL BAUTISTA.

Los cuatro Evangelios sitúan la figura de Juan el Bautista al comienzo de la actividad de Jesús, presentándolo como su precursor.  

San Lucas ha trasladado hacia atrás la conexión entre ambas figuras y sus respectivas misiones, colocándola en el relato de la infancia de los dos. Ya en la concepción y el nacimiento, Jesús y Juan son puestos en relación entre sí. 

     Lucas valora a Juan Bautista, pero en función de Jesús. Para destacar la superioridad de Jesús, elabora dos relatos paralelos.

B.-EL SIGNIFICADO DEL TEMPO (Lugar de la presencia de Dios).  

El evangelio comienza en el Templo, con la escena del anuncio del nacimiento de Juan el Bautista (Lc. 1, 8) y concluye con la comunidad de discípulos que, tras la Ascención de Jesús al cielo, se reúnen en el Templo a alabar a Dios.   

                                              

C.-LOS RELATOS DE LAS ANUNCIACIONES DE JUAN BAUTISTA Y JESÚS.  

       Las dos Anunciaciones son "escenificaciones" de un Misterio. 

Siguen la modalidad de anuncios del Antiguo Testamento y otras escenas similares.

La historia de Juan está enraizada de modo particularmente profundo en el Antiguo Testamento.     Zacarías es un sacerdote de la clase de Abías. También su esposa Isabel tiene igualmente una proveniencia sacerdotal: es una descendiente de Aarón (cf. Lc 1,5).   

  Según el derecho veterotestamentario, el ministerio de los sacerdotes está vinculado a la pertenencia a la tribu de los hijos de Aarón y de Leví. Por tanto, Juan el Bautista era un sacerdote. En él, el sacerdocio de la Antigua Alianza va hacia Jesús; se convierte en una referencia a Jesús, en anuncio de su misión.

 

D.-EL PROTAGONISMO DE MARÍA:

 En los dos capítulos Lucas presenta a María como la madre de Jesús y modelo de discípula del Señor. 

Ella es quien escucha la Palabra y realiza la voluntad de Dios en su vida. 

Es solidaria y ayuda a quien necesita. Revela al verdadero Dios en su cántico: EL MAGNIFICAT.

 

E.-NACIMIENTO DE JESÚS. 

Desde el punto de vista de la fe cristiana, lo importante es el acontecimiento del nacimiento de Jesús en Belén en tiempos de César Augusto. En cambio, las condiciones históricas en las que nació Jesús son menos importantes.             En el relato evangélico del nacimiento de Jesús hay que distinguir entre el hecho histórico del nacimiento en Belén en tiempos de César Augusto, el modo en que se produjo el acontecimiento del nacimiento y la fórmula narrativa con que lo expresa el evangelista.                                                                                

E.-GENEALOGÍA DE JESÚS (Lc 3,23-37).

   Mateo y Lucas tienen en común el que, con José, la genealogía se interrumpe y se aparta: «Jesús, al empezar, tenía unos treinta años, y se pensaba que era hijo de José» (Lc 3,23).                                                 

En Lucas, la genealogía se introduce en la vida pública de Jesús y, por decirlo así, lo autentifica en su misión pública, mientras que en Mateo se presenta la genealogía como el verdadero comienzo del Evangelio, para pasar después al relato de la concepción y del nacimiento de Jesús, y al desarrollo de la cuestión del «de dónde» en su doble sentido.

    Lucas no asciende, como Mateo, partiendo de los comienzos —de la raíz— hasta el presente, hasta la «cima del árbol», sino que, de manera inversa, desciende de la «cima», que es Jesús, hasta las raíces, mostrando así que, en cualquier caso, la raíz última no está en las profundidades, sino más bien «allá arriba»; es Dios quien está en el origen del ser humano: «Hijo... de Enós, de Set, de Adán, de Dios» (Lc 3,38).

Mientras que en Mateo es la promesa davídica lo que caracteriza la estructuración simbólica del tiempo, en Lucas —retrocediendo hasta Adán— se pretende mostrar que, en Jesús, la humanidad comienza de nuevo. La genealogía es la expresión de una promesa que concierne a toda la humanidad.

F.-¿CUÁL ES EL MENSAJE QUE ESTE RELATO TRANSMITE A SUS LECTORES?                   

No hay que olvidar que Lucas, en el prólogo de su evangelio ha declarado abiertamente su intención. Dedica su libro a Teófilo –probablemente un mecenas que va a difundir su obra- para que conozcas la solidez de las cosas que has escuchado… Por lo tanto, se dirige a personas que, en su mayoría, han oído hablar de Jesús, y lo que quiere es confirmar lo que han escuchado acerca de él.                  

 San Lucas que el lector se sienta en continuidad con la historia de salvación que se cuenta en los libros sagrados de Israel; para ello utiliza el estilo y las fórmulas típicas de la historiografía de Israel, de los libros de los Reyes o del libro de Samuel –en el año… del rey…-, que demuestran que es alguien que conoce la Biblia judía en su traducción griega, y que quiere presentar su obra como “Escritura”, es decir, como un texto sagrado.

 

 

 

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EL EVANGELIO DE SAN MATEO: RELATO DE LA INFANCIA.







EL EVANGELIO DE SAN MATEO: RELATO DE LA INFANCIA. 






INTRODUCCIÓN AL BLOG






    VAYAMOS AL ENCUENTRO pretende ser un blog para reafirmarse en la aventura de la fe cristiana, sabiendo, como nos decía Benedicto XVI que “la fe cristiana es ante todo encuentro con Jesús, una persona que da a la vida un nuevo horizonte… " (3-10-2007).

  


 EL EVANGELIO DE SAN MATEO: RELATO DE LA INFANCIA. 







              BENEDICTO XVI

 Jesús nació en una época determinable con precisión. Al inicio de la actividad pública de Jesús, Lucas ofrece una vez más una datación detallada y cuidadosa de aquel momento histórico: es el decimoquinto año del imperio de Tiberio César; son mencionados el gobernador romano de aquel año y los tetrarcas de Galilea, de la Iturea y de la Traconítide, como también de la Abilene y después los jefes de los sacerdotes (cfr. Lc 3,1 s).  

 Jesús no nació y apareció en público en el impreciso “erase una vez” del mito. Él pertenece a un tiempo exactamente fechable y a un ambiente geográfico exactamente indicado: el universal y el concreto se tocan mutuamente. En Él, el Logos, la Razón creadora de todas las cosas, entró en el mundo. El Logos eterno se hizo hombre, y de esto es parte el contexto del lugar y del tiempo. La fe está ligada a esta realidad concreta, aunque después, en virtud de la Resurrección, el espacio temporal y geográfico es superado y el “preceder en Galilea” (Mt 28,7) de parte del Señor introduce en la amplitud abierta de la entera humanidad (cfr. Mt 28, 16ss).


I.-RELATO DE LA INFANCIA DE JESÚS                                                         

Los Evangelios nos son biografías ni vidas de Jesús. Son Catequesis de la comunidad cristiana a luz de la Resurrección.    

  Benedicto XVI, en su libro "La Infancia de Jesús", afirma: "Recapitulemos: lo que Mateo y Lucas pretendían —cada uno a su propia manera— no era tanto contar «historias» como escribir historia, historia real, acontecida, historia ciertamente interpretada y comprendida sobre la base de la Palabra de Dios. Esto quiere decir también que su intención no era narrar todo por completo, sino tomar nota de aquello que parecía importante a la luz de la Palabra y para la naciente comunidad de fe. Los relatos de la infancia son historia interpretada y, a partir de la interpretación, escrita y concentrada".    

  Solo dos evangelistas nos presentan relatos de la infancia de Jesús. Mateo y Lucas elaboran al principio de sus escritos lo que se conoce como «Evangelios de la infancia».  

 Mateo escribe para cristianos de origen judío y señala que  Jesús es, desde su nacimiento, el Mesías esperado; más aún: toda la historia de la salvación, desde Abraham, estuvo encaminada hacia él (cf. la genealogía de Cristo, Mt 1,1-17).  

 Lucas que escribió su evangelio por el mismo tiempo que Mateo, da un paso adelante y dice que desde la Navidad, en la gruta de Belén, Jesús es el Mesías y el Hijo de Dios. Pero no fue sólo la historia de Israel, desde Abraham, la que estuvo orientada a su nacimiento en la gruta, sino toda la historia humana, desde Adán (Lc 3, 38).   

Los relatos  de la infancia están imbuidos en un contexto profético, en este caso a partir de la interpretación del autor sobre los acontecimientos narrados.  

 La sucesión de episodios presentada por los evangelistas se van relacionando con fragmentos de las Escrituras judías interpretados como profecías mesiánicas. 

Ambos relatos tienen semejanzas y diferencias.             

• Mateo centra su relato en José; Lucas en María.                                             

  • Mateo compara a Jesús con Moisés; Lucas, con Samuel.                            

  • Mateo trae muchas citas del A.T.; Lucas, muchas referencias al Ä.T. 


II.- EL RELATO DE LA INFANCIA: Mt 1-2.

.Genealogía de Jesús: hijo de David, hijo de Abrahám.

11Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. 2Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. 3Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zará, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, 4Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, 5Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, 6Jesé engendró a David, el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, 7Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, 8Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, 9Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, 10Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; 11Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia. 12Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, 13Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, 14Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, 15Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; 16y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. 17Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce. 

• Concepción virginal y nacimiento del Mesías, «Emanuel», Dios-con-nosotros.

18La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. 19José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. 20Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. 21Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». 22Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: 23«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”». 24Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer. 25Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús.

• Adoración de los magos.  

21Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». 3Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; 4convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. 5Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: 6“Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». 7Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, 8y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». 9Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. 10Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. 11Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

•Huida de la Sagrada Familia a Egipto. 

12Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino. 13Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». 14José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto 15y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».

• Matanza de los inocentes por el rey Herodes.  

  16Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. 17Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías: 18«Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».

• Regreso a Palestina y establecimiento en Nazaret.

 19Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto 20y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño». 21Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel. 22Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea 23y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.

III.- EL EVANGELIO DE LA INFANCIA DE MATEO.     

Los dos primeros capítulos del evangelio son una presentación. de Jesús.     

  El primer capítulo presenta la genealogía de Jesús por parte de José, su padre putativo, desde Abrahán, el padre en la fe del pueblo israelita, hasta José, y dedica una breve mención a la concepción virginal y nacimiento del Mesías.                                                                                                     El segundo capítulo relata la visita de unos magos de Oriente,   que se presentan a adorar a Jesús como nuevo rey de los judíos y la preocupación de Herodes que lo lleva a tomar la decisión de ordenar la matanza de los inocentes.   

Mateo agrega otro detalle que no está presente en el Evangelio de Lucas. Antes de mudarse a Nazaret, la Sagrada Familia huyó a Egipto. Luego de la muerte de Herodes, habrían tenido la intención de instalarse en Belén. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea, tuvieron miedo y decidieron vivir en Nazaret.

JESÚS: DIOS CON NOSOTROS.   

     La intención principal de Mateo es presentar a Jesús de Nazaret, que es el Mesías, el Hijo de Dios y Salvador de todos los pueblos.  

   A lo largo de los dos capítulos hay muchas citas del Antiguo Testamento, y varias veces se repite la frase «todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor...».   

    De esta manera, Mateo va entrelazando la vida de Jesús con los anuncios proféticos relacionados con el Mesías, buscando que sus lectores descubran en El al Salvador esperado.

    Jesús de Nazaret tiene un origen humilde y sencillo, expresado en los Evangelios que nació en un establo.

El PROTAGONISMO DE JOSÉ.

José ocupa un protagonismo especial. La lista de antepasados escrita al comienzo del libro relaciona a José con Abrahán, padre del pueblo, y con David, el rey del cual debía surgir el Salvador prometido a Israel.  

  En la narración José  se destaca como un hombre de bien, justo, obediente y dócil a la voluntad de Dios. 

 Más tarde, luego del nacimiento, nuevamente Dios le revela su proyecto a través de un sueño (imagen muy utilizada en el Antiguo Testamento para dar a conocer la voluntad de Dios a una persona). 

  Desde esta perspectiva, Jóse era un "hombre justo" que vive en intenso contacto con la Palabra de Dios (salmo 1) y que confía en el Señor y pone en el Señor su confianza (Jer 17,7).   

  Para proteger al niño de la matanza planeada por el rey Herodes huye con María a Egipto.     

      Al morir el rey Dios le señala el tiempo de volver a la tierra de Israel para establecerse en la región de Galilea, en el pueblo de Nazaret.         

LA REFERENCIA A MOISÉS: EL LIBERADOR DEL PUEBLO.                        

  Las escenas presentadas también recuerdan a Moisés, el personaje principal de la historia de Salvación para el pueblo judío.  

El nombre de Egipto recordaba a los judíos el país adonde habían sufrido la esclavitud y donde Dios los había liberado para conducirlos a la Tierra Prometida.     

LOS MAGOS DE ORIENTE ADORAN A CRISTO.

 "Así como la tradición de la Iglesia ha leído con toda naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1,3 y de este modo llegaron al pesebre el buey el asno, así también ha leído la historia de los Magos a la luz del Salmo 72,10 e Isaías 60. Y, de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes…” (Benedicto XVI).  

  “Los sabios de Oriente son un inicio, representan a la humanidad cuando emprende el camino hacia Cristo, inaugurando una procesión que recorre toda la historia. No representan únicamente a las personas que han encontrado ya la vía que conduce hasta Cristo. Representan el anhelo interior del espíritu humano, la marcha de las religiones y de la razón humana al encuentro de Cristo” (Benedicto XVI).

  Observando la estrella, aquellos sabios y ricos señores de Oriente se habían puesto en camino hacia Belén para conocer a Jesús y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra. También estos regalos tienen un significado alegórico: el oro honra la realeza de Jesús; el incienso su divinidad; la mirra su santa humanidad que conocerá la muerte y la sepultura” (Papa Francisco).



LA NAVIDAD  AL DESCUBIERTO

 


Firmes en la fe en Cristo resucitado




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