ony Meléndez nació sin brazos a causa de un medicamento que dieron a su madre durante el embarazo.
Siendo niño, gracias a la ayuda de su padre y a la gran fe que tenía en poder conseguirlo, aprendió a tocar la guitarra con los dedos de los pies.
En el año 1987, durante la visita del Papa Juan Pablo II a los Ángeles (Estados Unidos), Tony le cantó al Papa una canción, “Never be the same” (Nunca ser igual).
Cuando Tony terminó de cantar y tocar la guitarra con los dedos de los pies, el Papa se acercó a él y lo abrazó emocionado.
Tony decía emocionado: “Dios para mí es algo muy especial; me gusta cantar algo para Él, pues nos dio la vida. Yo siento que nosotros tenemos que hacer el esfuerzo de darle algo bueno. Él es amor…”
